¿Sabes qué alimentos aportan vitamina D?

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Según la Encuesta Nacional de Salud, en Chile cerca del 15% de las mujeres en edad fértil tienen déficit severo de este nutriente en la sangre. Por eso dos expertas de la Carrera de Nutrición y Dietética UC nos hablan de este tema.

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Alarmantes son las cifras de deficiencia de vitamina D en la población nacional. Este nutriente es responsable de la fijación del calcio a nivel óseo y Chile figura entre los países de Latinoamérica con menor ingesta, ya que alcanza apenas el 25% de la recomendación diaria del Instituto de Medicina de Estados Unidos (IOM).

Por eso, según la Encuesta Nacional de Salud (ENS) realizada entre 2016 y 2017, cerca del 15% de las mujeres en edad fértil y un 20% de los adultos mayores tienen déficit severo de vitamina D en la sangre.

Y en adultos mayores de ambos sexos, la prevalencia de algún grado de deficiencia se acerca al 50%. Este déficit se acentúa desde Coquimbo hacia el sur, dado que la llegada de los rayos solares disminuye según latitud.

Es que hay que considerar un dato no menor, que es que la exposición al sol permite la síntesis de esta vitamina en la piel a partir de los rayos UVB.

“La función por excelencia de la vitamina D, consiste en mantener las concentraciones séricas de calcio y fosfatos, contribuyendo a la absorción y retención de calcio en el cuerpo, ayudando a formar y mantener huesos fuertes”, explica la nutricionista Carla Leiva, docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Católica, quien diseñó una investigación que trabaja en la fortificación de alimentos de consumo masivo y cotidiano en la familia chilena para terminar con el déficit de vitamina D.

Por eso Leiva explica que, las consecuencias principales en la salud de este déficit, se traducen en problemas óseos como la osteopenia y la osteoporosis, con el consecuente mayor riesgo de sufrir fracturas.

La especialista, quien junto a la nutricionista Loreto Rojas, también del equipo UC, esperan contribuir a la disminución de las alarmantes cifras de déficit en la población, agrega que esta vitamina además “cumple otras funciones que se están estudiando hace más de 60 años, como es el fortalecimiento del sistema inmune, la disminución del riesgo a desarrollar resistencia a la insulina, la prevención y combate de la obesidad y disminución de la producción de células cancerígenas en ciertos tipos de cáncer”.

De ahí la importancia de saber en qué alimentos está presente este nutriente, para poder consumirlo regularmente en nuestra dieta. Pero hay que tener claro que las fuentes dietarias de vitamina D lamentablemente son escasas.

Así, podemos encontrarla solo en pescados grasos como el salmón, las sardinas y el arenque; en  aceite de hígado de pescado; en el hígado de pollo y, en menor grado, en huevos y algunos hongos silvestres.

Adicionalmente, las especialistas advierten que el contenido de vitamina D en estos alimentos es variable, ya que, por ejemplo, el salmón silvestre tiene concentraciones significativamente más altas que los de cultivo.

Lamentablemente, según la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario (ENCA), sólo un 17% de los chilenos cumple con la recomendación de consumir 2 veces a la semana pescados.

De hecho, la Encuesta Latinoamericana de Nutrición (ELANS), señala que la ingesta de vitamina D no supera las 150 UI, mientras que la recomendación del IOM, es de 600 UI para adultos y niños mayores de un año.

Países como Finlandia han erradicado el déficit severo en su población, desarrollando políticas que garantizan la fortificación de alimentos de la canasta básica, desde leche hasta harina.

Precisamente esta experiencia, motivó a académicos con apoyo de estudiantes de cuarto año de la carrera de Nutrición y Dietética UC, a trabajar en posibles matrices alimentarias a fortificar con esta vitamina.

En este contexto, Loreto Rojas concluye explicando que “es una oportunidad para aumentar la disponibilidad de fuentes alimentarias de vitamina D. Se debe apuntar a alimentos que sean de consumo habitual, de bajo costo y que se encuentre disponible para gran parte de la población. Adicionalmente, estamos buscando una matriz alimentaria que permita una buena solubilidad y estabilidad de la vitamina, así como también logre buena aceptabilidad en relación a sus características organolépticas”.

¿qué andan diciendo?