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Aprende por qué es bueno deshidratar alimentos

Para los especialistas, el deshidratado es el método de conservación más barato y más sano, ya que realizándolo adecuadamente permite mantener más del 90% de las vitaminas, minerales y fibras contenidos en los alimentos.

 

Es que es un excelente sistema para conservar los alimentos, ya que se trata de extraer solamente el agua, mediante calor suave que no altera los nutrientes. La deshidratación no solo es útil para alargar la vida de la comida sino también facilita su almacenaje, transporte y manipulación.

 

“El objetivo de este proceso es básicamente prolongar la vida del alimento. Porque si bien el agua es fuente de la vida, también es fuente de la vida microbiana, así que, desecando el alimento, también se consigue acabar con esa vida microbiana, alargando la vida de lo deshidratado”, explica la nutricionista Bernardita Cuneo.

 

Riesgo mínimo de dañarse

Cuando se deshidrata un alimento, este reduce su tamaño, debido a la pérdida de agua, pierde volumen. Así se consiguen sabores más reconcentrados, más resistentes y con riesgo mínimo echarse a perder.

 

“Para deshidratar no es necesario utilizar azúcar ni conservantes o colorantes lo que hace muy sano este método de conservación, ya que preserva la comida cuando está en su mejor momento, con un valor nutricional óptimo”, sostiene Cuneo.

 

 

Por eso, con el deshidratado se puede conservar hasta por dos años los excedentes de frutas y verduras procedentes del jardín o de aquellos alimentos que compramos de más. Además, se pueden deshidratar alimentos de temporada cuando son más económicos y mantenerlos durante el año, siendo posible reconstituirlos, utilizarlos en recetas o comerlos secos.

 

Es que la deshidratación permite conservar numerosos alimentos como frutas, verduras, carnes, pescados, champiñones, hierbas, especias, purés, galletas, pizza, rollitos, tartas, crepes, snacks, barritas, granolas, etc.

 

Especiales para tentempié

Muchos alimentos deshidratados, especialmente la fruta, se usan como tentempié, porque son muy sanos. Y considerando los índices de obesidad que hay en Chile, esta es una excelente alternativa para contar con opciones de snacks saludables.

 

“Lo más importante para empezar el proceso de deshidratado es lavar perfectamente las frutas, verduras, cualquier alimento que se vaya a deshidratar. Si se ve que el alimento en cuestión tiene aspecto de estar empezando a estropearse, hay que descartarlo para la deshidratación”, aconseja la experta.

 

Si bien existen métodos tradicionales de deshidratación, como secar los alimentos al sol, o blanquearlos, echarles limón y dejarlos en la bandeja del horno; los especialistas recomiendan optar por un deshidratador eléctrico, que asegura que las frutas, verduras y carnes quedarán en perfectas condiciones tras el proceso.

 

“Con esta tecnología podemos elegir el tiempo de deshidratado y la temperatura, las que se mantendrán estables y permitirán que las vitaminas, proteínas, hidratos de carbono, grasas, y minerales, se mantengan y solamente se pierda el agua. Además, se pueden elegir diferentes grados de texturas: desde láminas crujientes, hasta texturas blandas”, concluye Cuneo.